Happy Healing Home, nuestra granja en Tailandia

Con la idea de conocer la forma de vivir de los tailandeses, fuimos a trabajar a una granja en el área de Samoeng, una zona montañosa cerca  de Chiang Mai (3 horas en furgoneta), perdida en el medio de la nada. Os puedo asegurar que nunca habíamos estado en un lugar tan recóndito y rural. ¿Cómo supimos de este lugar? Utilizamos por primera vez la plataforma workway.
A través de esta web, los  voluntarios intercambian unas horas de trabajo por comida y alojamiento. Puedes elegir el tipo de trabajo que quieres hacer, se trabaja de 4 a 5 horas diarias y el ritmo suele ser tranquilo. Elegimos la granja Happy Healing Home por sus buenas críticas y porque creímos que iba a ser una experiencia real, alejada del turismo al que estamos acostumbrados, y así fue. En la granja nos recibió Jim, quien fue monje budista durante 17 años, Tea su encantadora y siempre sonriente mujer y el revoltoso Tum. Esta familia Thai aloja a muchos voluntarios . En el tiempo en el que estuvimos llegamos a ser 18 y le ayudamos en muchísimas tareas; segar las malas hierbas, talar árboles, pescar, separar las judías, secar el café,  cultivar el campo, cocinar etc. A pesar de no poder usar ni el teléfono ni internet, no tuvimos tiempo de aburrirnos. Algún voluntario comentaba que en realidad la granja era un lugar para desengancharse de internet…

La forma de vida es rural y sencilla, se necesita mucha mano de obra para realizar cualquier tarea, ya que no se utiliza maquinaria y los cultivos se plantan, cuidan y recogen con la fuerza del hombre, igual que hace 200 años. Esto no se hace por falta de dinero, sino que es una forma de vida permanentemente sostenible. Por ejemplo, el café se recoge, se seca, se separa, se tuesta y se muele a mano!!!! Después de horas y horas de trabajo puedes tomarte tu propia taza de café… con lo fácil que es ir al supermercado!! Desde entonces, el valor que le doy al café es altísimo. Dormimos en una cabaña de bambú sin ventanas ni puerta, sobre un “colchón” y con una mosquitera para protegernos de los mosquitos.

Una de las mayores lecciones que nos llevamos de Happy healing fue sobre la alimentación. En la granja se come prácticamente todos los días a base de vegetales. La carne y cualquier tipo de grasa no forma parte de su dieta habitual. Acostumbrados a la dieta española supuso un choque importante pero no tardamos en acostumbrarnos. Las verduras y hortalizas las plantábamos en la granja, 100% natural, sin ningún tipo de añadido artificial. Se recolectan hojas, incluso flores, se rehogan en la cazuela con salsa de soja, un poco de ajo y a comer. Siempre acompañado de “sticky rice”, arroz pegajoso y pasta de chilly ( el picante como rey de los platos). En tan solo un par de días notas mejoras en tu cuerpo. Los problemas de estomago desaparecen, te encuentras con más energía e incluso tu piel se queda más limpia y luminosa. Creo que nunca en mi vida volveré a comer tan sano y natural como en aquella granja, pero me llevo la lección aprendida para el futuro.

Solo comimos carne un día, hubo una pelea de gallos y el perdedor fue a la cazuela. Jim tiene una curiosa afición, entrena gallos de peleas ( había 18 ruidosos gallos en la granja, al irnos quedaron 17) para luego venderlos en Bangkok por un buen precio. Los tailandeses son grandes aficionados a este tipo de peleas. Jim nos comentó que no se puede comparar una pelea de gallos con una de hombres, le pregunté que porque , y él me contestó simple y directo, los gallos pelean a muerte.

Conocimos a un montón de gente de todos los países y nos dimos buenos consejos para continuar nuestros viajes. Gente de todas las edades y siempre interesantes. Chicas que viajan solas, parejas, personas casi jubiladas. Sin duda, ha sido un gran choque aterrizar en este lugar sin ningún tipo de comodidad. Nos ha hecho darnos cuenta de lo poco que se necesita y para nuestro viaje ha supuesto una gran lección.  Con el paso del tiempo incluso hemos llegado a echar de menos esa forma sencilla de vivir la vida.

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2 Respuestas a “Happy Healing Home, nuestra granja en Tailandia

  1. Hola Chicos; menuda experiencia y que pedazo de fotos, aprovechad. menuda envidia nos dáis, pero Monky solo tengo dudas sobre la comida, tienes más tripa que cuando te fuiste!!!!! no me creo que eso se mantenga a base de judías y soja!!! Un abrazo

  2. Me ha encantado la parte de la influencia de la alimentación en el bienestar general. Ojalá lo que aqui se vende como cien por cien natural o ecológico fuera la mitad de lo que catasteis por ahí. Sólo hay una cosa que no me cuadra: el chilly como rey de los platos? Entre tanta verdura os sentaba bien al estómago? Tiene pinta de haber sido una experiencia muy recomendable en todos los sentidos, sobre todo en el de desengancharse de internet, jajaja.

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