Melbourne, Belgrave y Great Ocean Road

Nos fuimos de Cairns en avión hacia Melbourne contentos de alejarnos de la dichosa lluvia. Justo antes de coger el avión me avisan de la ola de calor que está sufriendo Melbourne con máximas de 44º. Parece que vamos de mal en peor pero, no worries, ya se verá. Para los próximos dos días tenemos planes con nuestros próximos amigos de CS(Couchsurfing) Rhys y Penny, un matrimonio que vive a las afueras de Melbourne, en la entrada del bosque que hay junto a las montañas de Dandenong, alejados del bullicio de la ciudad.

Rhys nos recogió en la estación de tren y fuimos a hacer la compra. Estábamos avisados de su estilo de vida vegano por lo que nos rebanamos los sesos para encontrar un plato vegano en la gastronomía española. Complicado encontrarlo, nunca lo había pensado… Finalmente me vino a la cabeza una de las especialidades de mi hermano, el salmorejo!!! Nuestros anfitriones quedaron encantados. Un plato perfecto para los 41º de ese día.

El primer día Rhys nos dio dos opciones: O nos quedamos en casa o nos vamos a beber al pub…. Pues ya sabéis, nos fuimos al pub. Nos llevaron a su bar preferido, un bar con personalidad propia y ambiente perfecto como para estar 3 ó 4 horas sin mirar el reloj. Jamás hubiéramos encontrado ese lugar de no ser por nuestros host. Nos quedamos hasta que cerraron y le pedí a Rhys por favor, volver al día siguiente. Ese lugar tiene algo especial y entiendo que sea su preferido. Al día siguiente, sabiendo que el termómetro marcaría los 40º Rhys nos levantó  temprano y se ofreció llevarnos a un parque para que viéramos nuestros primeros canguros en libertad. El día era tan caluroso que temimos no ver ninguno pero para disfrute de los tres allí estaban!! Fue una delicia verlos en libertad sin tener que ir a un zoo, y todo gracias a nuestro host!!. A pesar del calor paseamos por el bosque durante horas y nos divertimos viendo cacatúas y otras especies de pájaros autóctonos y únicos de Australia. Este país es ultra conocido por sus koalas y canguros, pero la fauna avícola  es muy rica y exclusiva. Los aficionados a los pájaros disfrutarán mucho por aquí 😉 La tarde solo dio para una magnífica y olvidada siesta con aire acondicionado hasta la caída del sol, con Nadal jugando el Open de Australia de fondo.

De nuevo empaquetamos nuestras mochilas, que a estas alturas nos costaba como 7 minutos y nos despedimos de Rhys y Penny por la mañana temprano. Cogimos el tren de vuelta a Melbourne. Momento para relajarnos y pensar en los últimos días, en las personas encontradas, en nuestros lugares favoritos, poniendo consciencia en la libertad y satisfacción que sentimos. Fijando y concentrando cada recuerdo en la gran caja de nuestra mente dejando espacio para todo lo que queda por venir.

La Great Ocean Road fue nuestro siguiente destino y por fin la comodidad de tener nuestro propio coche para adentrarnos en el país por nuestra cuenta, sin itinerarios turísticos prefijados. Alquilamos el coche con la empresa East Cost Car Rentals, por unos 70 euros al día. Incluimos en el alquiler un seguro a todo riesgo, ya que iba a ser la primera vez que condujésemos por el lado izquierdo de la carretera. Además teníamos que recoger el coche en el centro de Melbourne. Tras unos primeros 10 minutos muy nerviosos, enseguida nos hicimos con las riendas y salimos de la ciudad sin ninguna complicación, nos esperaban 4 horas hasta nuestro destino.

A unos kilómetros de la costa, asombrosamente verde y fértil, los inmensos pastos a ambos lados de la infinita y siempre recta carretera te hacen pensar en los tópicos que se tienen de este gran país. Solo salimos unos minutos para plasmar en foto ese paisaje y volvimos rápidos al aire acondicionado fuera del  alcance de los miles de mosquitos de la zona.

Paramos en Warrambol y los lugareños nos señalaron el mercado que acababa de comenzar. Solo unos cuantos puestos pero esto es lo que llaman aquí fiesta, así que allí fuimos. Nos comimos una hamburguesa escuchando a un grupo tocando en directo en un momento perfecto. Sin prisas todo va surgiendo.

Antes del atardecer queríamos llegar a la playa de los 12 apóstoles, obligada parada para todo el que pase por allí. Había planeado el día perfecto acabando en esta playa donde contemplar el atardecer sin prisas. Las fotos de las guías de viaje pusieron el listón my alto y mis expectativas no podían ser mayores. Sin embargo, los nubarrones cubrieron todo el paisaje y lo que pudo ser no fue… Unos tardíos matices rojos evocaron la grandiosidad del momento y nos contentamos con eso. Aquel día tocó dormir en el coche, donde nos despertamos con el amanecer en ese lugar mágico. Pronto pusimos rumbo al Cape Otaway. Poco importaba el faro sino la ruta que nos llevaba de la carretera hasta allí. Por qué? Porque fue allí donde vimos nuestros primeros koalas. El momento no pudo ser más emocionante, decenas de pequeños Moflies durmiendo y comiendo en lo alto de los eucaliptos. Oscar y yo cogimos un pequeño camino alejado del principal con la ilusión de ver alguno de cerca y de poder  tocarlos. Nos pasamos horas allí.. . Incluso movimos los árboles para despertarles y que nos hicieran caso. Curiosos animales que se pasan el día durmiendo, medio drogados por los componentes de las hojas de eucalipto. La palabra Koala en idioma aborigen significa no-agua, ya que no beben nada y cuando los ingleses llegaron a Australia ni siquiera pensaron que era una animal por su peculiar comportamiento.

El siguiente día transcurrió tranquilo entre playa y playa. Como unos turistas más nos divertimos tomando cientos de fotos de cada rincón y conduciendo por esta famosa carretera hasta Melbourne.

Entre tantos canguros, koalas y playas solo tuvimos 1 día para la ciudad de Melbourne. Ambos estábamos desando llegar porque las ciudades australianas son preciosas. Modernas, limpias, espaciosas, llenas de parques y de edificios llamativos que encantarían a todo arquitecto y a los que no lo somos. Era domingo, el día perfecto para sentir la ciudad relajada, sin  las prisas de los días laborables. Se jugaba el torneo de tenis de Australia y enormes pantallas emitían en directo los partidos en las plazas plagadas de sillas. Como siempre que llegamos a un nuevo lugar nos dirigimos a la oficina de turismo. Le dijimos que solo teníamos un día y que nuestro presupuesto era algo cercano a 0 dólares. Nos propuso una ruta (andando) que cubría casi toda la ciudad y así hicimos. ¿Qué puedo deciros de Melbourne? Pues que me encantó hasta el punto de querer de verdad vivir allí. Otro lugar del que nos vamos con pena…

Como anécdota y muestra de la gentileza y amabilidad de los ciudadanos de Melbourne, una pequeña historia. Estábamos haciendo el tonto sentados en uno de los muchos pianos que hay por la ciudad para disfrute de los paseantes, cuando se nos acercó un señor y nos hico gestos de tocar el piano con virtuosismo, nosotros nos reímos con él y comenzamos a hablar. Resulta que el amable señor, nos regaló dos entradas para el espectáculo de música celta que en ese momento estaba teniendo lugar en  Arts Center, así simplemente porque estábamos allí y él no iba aprovechar las entradas porque se tenía que ir, el precio de las entradas ???  pues unos 90 euros,  todo un regalo improvisado.

Muchas gracias por leer esta pequeña parte de la gran historia que estamos viviendo, cada día que pasa estamos más lejos pero este espacio nos hace sentirnos cerca de nuestra gente.

 

Un abrazo de los patos mareados

 

 

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5 Respuestas a “Melbourne, Belgrave y Great Ocean Road

  1. Bonito relato y preciosas fotos.
    Si vosotros lograis sentiros cerca con la escritura, nosotros estamos allí, gracias vuestros posts.
    Estoy deseando leer NZ……..
    Un abrazo

  2. Me ha encantado la foto del canguro y su cría. Por cierto!Salís guapísimos en todas las fotos, cómo se nota que es verano y estáis de vacaciones!;)Tomad buena nota de Australia, todavía sueño despierta con irme de luna de miel allí un mes cuando nos casemos 🙂

  3. maravillosos relato, os podeis poner en contacto con un periodico y les encntará vuetros detalles y vivencias.
    Animo ,que los dias , semanas , meses y años los teneis por delante
    Os el ejemplo de adnegacion , valentia y saber montaros la vida de maravilla.
    Pareja disfrutar de la libertad y recordar lo que El Quijote decia a Sancho: ” La libertad, Sancho, es uno de los mas preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra, ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y,por el contrario, el cauteverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”
    Disfrutad de la libertad

  4. Que gozada de viaje Oscar, sólo para unos aventureros como vosotros y aventureros en todos los sentidos. Disfruta mucho y hablamos a la vuelta.

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