Dos historias: Cris – Vivir sin dinero en una granja ecológica

Mi aventura en solitario comenzó en Rotorua. El principal atractivo de esta “ciudad” son sus aguas termales y géiseres y el olor a huevos podridos que apesta en toda la zona. También está plagado de maoríes y su cultura. Los maorís fueron los primeros  y únicos habitantes de Nueva Zelanda durante más de 700 años hasta que el hombre blanco llegó en 1769. al país. Después del descubrimiento y la llegada de los colonos a Nueva Zelanda los maoríes diezmaron su población por las enfermedades y las guerras contra los europeos. A día de hoy estos Maories están bastante adaptados a la nueva Nueva Zelanda pero muchos conservan sus costumbres y en determinadas zonas viven parcialmente marginados y con pocos recursos.

Pagando la entrada, puedes ver actuaciones y bailes maoríes y también comer sus platos típicos que cocinan en el suelo con piedras calentadas con el fuego. Una turistada de las grandes, vamos…

Es un destino obligado en la isla norte que sin embargo, no me entusiasmó. Estaba mucho más emocionada por mi próxima aventura haciendo woofing en una gran ecológica. El woofing…. es un red de granjas ecológicas repartidas por todo el mundo que es especialmente importante en Nueva Zelanda por los cientos de granjas pequeñas y grandes que hay por todo el país. El sistema es el mismo que hemos explicado en otras ocasiones. Trabajas durante 4 o 5 horas diarias a cambio de alojamiento y comida. Por el camino aprendes a cultivar vegetales, trabajar con animales, recoger frutos y todo lo relacionado con el “farming”.

Encontré la granja Tauroa gracias a unos amigos italianos que habían estado allí anteriormente. Mandé un mail a Heather, la granjera, y enseguida me dijo que podía ir a trabajar como woofer cuando quisiera(el trabajo gratis es siempre bienvenido, jeje).

Me recogió en la parada de autobús de Havelock North y me llevó hasta la granja, como siempre alejada de cualquier pueblo o ciudad, en el medio de la nada. Por el camino me explicó las condiciones. Iba a trabajar 4,5 horas diarias 6 días a la semana y viviría con los otros woofers(voluntarios) en el woolshed. El woolshed no es otra cosa que la cabaña de las ovejas, aquí reconvertido en vivienda para los voluntarios. La granjera me dejó en la puerta y la verdad que me quedé helada cuando entré…… una cuadra llena de camas con una pequeña cocina en la esquina y una gran mesa en el centro.  Al fondo una barrera separaba la “vivienda” de las pequeñas cuadras que en su día usaron las ovejas. Ahí es donde iba a permanecer las siguientes dos semanas. Sin duda, el lugar más curioso en el que he vivido, de lejos… Ahí me quedé yo solita, sentada en la gran mesa mirando el desorden y la suciedad del lugar, pensando en cómo iban a ser mis próximas semanas en ese lugar. Por suerte no tuve demasiado tiempo para pensar porque vinieron mis nuevos amigos Noel y Max.

Max y Noel

Noel es un neozelandés, un kiwi como llaman aquí, que ama la vida del woofer, la naturaleza y la agricultura y que decidió hace un año mudarse a la granja y trabajar a cambio de alojamiento y comida como hacemos los viajeros. Un personaje muy curioso del que aprendí muchísimo y que recuerdo con cariño y pena de no estar más cerca del él. Max, es un alemán de 22 años, que como miles de otros alemanes tiene una visa de un año y poco dinero en el banco, por lo que el trabajo de woofer es su mejor opción. Pero también es un chico que ama el campo, que le gustaría tener su propia granja en el futuro y que ha venido a Tauroa Farm para aprender todo lo posible sobre la agricultura ecológica.

Max se acercó a mi con una sonrisa dulce de oreja a oreja que me hizo olvidarme de la mediocridad del woodshed y Noel me ayudó a crear mi habitación colocando sábanas a modo de paredes y limpiamos la zona para hacerla más habitable.

Un rato después disfrutamos de un vaso de vino viendo el atardecer junto al pico Te Mata. La cena se estaba cocinando en el horno y la chimenea de leña calentaba nuestro hogar. El desastroso cobertizo se había convertido en un cálido rincón donde vivir.

Y allí pasé tres semanas feliz como una granjera. Mi tarea preferida era ordeñar a las dos vacas por la mañana. Me tenias que ver con el palo para mandarlas donde yo quería.. que show!!

El Woodshed

La granja de Heather, a parte de ser ecológica practica técnicas biodinámicas. Antes de esta experiencia no había oído eso en mi vida y me puse a investigar un poco sobre el tema. Resulta que estas técnicas  nacieron a raíz de unas conferencias de Rudolf Steinler ante la preocupación de los agricultores en Europa sobre el empeoramiento de la calidad del suelo para plantar. Estas ideas tienen muchos seguidores y muchísimos más detractores que lo tachan de estupidez sin ninguna base científica. Sin embargo, otros estudios aseguraran que el suelo tratado con estas técnicas presenta mejores niveles para un mejor cultivo.

En mi tiempo en la granja hicimos algunas técnicas biodinámicas como el procedimiento denominado 500. En qué consiste?? Pues, aquí viene lo bueno…. En primer lugar se coge caca, quiero decir, mierda.. de las vacas y se deja reposar unas 24 horas. Después se cava una fosa de unos 50 cm de profundo. Por último se necesitan cuernos de vaca que se rellenan con la caca de la vaca y se entierran orientados a la luna en la fosa. Se dejan durante 6 meses y después de ese tiempo la tierra que se queda dentro de los cuernos supuestamente es de una calidad excelente para plantar. Ese compost se disuelve en miles de litros de agua que luego se esparce por el terreno de toda la granja. Ni más ni menos señores…. Las fotos no tienen desperdicio. Sin duda, la tarea más rara que he hecho en mi vida.

Preparativos Con los cuernos Colocando los cuernos de vaca. Rudolf stainler IMG_4227

No sé si es solo un creencia o de verdad da buenos resultados, lo que sé es que todo lo que se plantaba en esa granja es 100% ecológico, sin rastro de pesticidas ni similares y su sabor es espléndido.

La vida del woofer es magnífica, ahora lo puedo decir bien alto. Trabajas 4 horas al día, tienes 20 horas diarias para hacer lo que te apetezca!!! Y además, la comida es asombrosa(100% natural), probablemente la mejor y la más sana que he comido nunca. Es una especie de mundo ideal en el que el dinero no existe y no tiene importancia. Tienes todo lo que necesitas, un techo donde dormir y comida.  Ya sé que probablemente no puedas ser woofer toda tu vida pero la sensación de no depender del dinero cada día es impagable.

IMG_9168 IMG_9148 Esquilando una oveja

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Una respuesta a “Dos historias: Cris – Vivir sin dinero en una granja ecológica

  1. maravillosa cronica. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡cuantas cosas he aprendido de vosotros!!!!!!
    Y pensar que esto que tenemos aqui es lo mejor. Inmensa equivocación.
    Os animo a descubrir el mundo REAL.

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